Cómo manejar la ira si decide visitarnos

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Publicado el 28 febrero, 2017

Ira- ¿Cómo manejar la ira si decide visitarnos?

Sabemos desde hace mucho que nuestro comportamiento tiene cuatro caras que se alternan de manera simultánea en nuestro día a día, también nombrado por Emilio Mira y Lopez, “los cuatro gigantes del alma: miedo, ira, amor y el deber”.

Hoy nos ocuparemos de analizar uno de estos gigantes: la ira. Suele ser un visitante repentino e inoportuno que nos inunda muchas veces como un tsunami emocional. Nos arrasa y reduce nuestra racionalidad al mínimo.

La ira es una de las emociones primitivas con las que cuenta el ser humano desde tiempos remotos, donde esta emoción era muy útil para su supervivencia. El hombre primitivo necesitaba ante la aparición de peligros como lo podían ser los animales salvajes para activarse agresivamente ya sea para luchar o huir, garantizando su supervivencia. En este momento se activaban otras emociones como el miedo o la ira que permitían que este hombre llenara su cuerpo de energía y de estrategias para preservar su vida. Es por ello que esta emoción ha tenido una utilidad evolutiva importante en el desarrollo del ser humano.

¿Qué es la ira?

La ira es una emoción que se caracteriza por un incremento rápido del ritmo cardíaco, de la presión arterial, de los niveles de noradrenalina y adrenalina en sangre. Estas sustancias son denominadas las hormonas del estrés que junto al cortisol provocan innumerables reacciones fisiológicas y emocionales en nuestro cuerpo. Estas reacciones se producen desde nuestro cerebro más antiguo: el cerebelo, y son instintivas e irracionales. Quien siente ira suda, tensa sus músculos, se le enrojece la piel, respira de forma más rápida y ve aumentada su energía corporal. Estas sensaciones desencadenan un conjunto de manifestaciones físicas y psicológicas de pérdida de control y cierto estrechamiento de conciencia que hace que lo que digamos y hagamos en ese momento carezca de un sentido lógico y muchas veces estos comportamientos pueden dañar a los otros y a nosotros mismos.

Causas de la ira

Esta emoción generalmente no avisa de su llegada y nos sorprende realizando cualquier tipo de actividad ya sean laborales o personales.

Podemos estar iracundos por situaciones de amenaza ya sea desde el punto de vista físico o nuestra integridad psicológica y cuando somos incapaces de afrontar una situación concreta, pudiendo herirnos o molestarnos la forma en que actúan las personas de nuestro entorno. Por tanto, la ira está fundamentada en sentimientos como el temor, el miedo, la frustración o incluso en cansancio.

¿Cómo evitar la ira?

Esta emoción como otras podemos gestionarla de manera positiva y autocontrolada, reduciendo su aparición a través de un trabajo personal y de autoconciencia sistemático en el que podamos aprender a manejar la energía de la ira de forma autocontrolada y racional para que no nos dañe.

En la actualidad cuando esta emoción aparece, por suerte o fortuna, ya no estamos en medio de las sabanas huyendo del mamut peligroso sino que podemos estar delante de nuestro jefe, de un compañero de trabajo, de un amigo, un familiar o nuestra pareja, por lo que dar rienda suelta a esta emoción no tiene la utilidad biológica que tuvo para el hombre primitivo.

Para mantenernos autocontrolados ante la ira es necesario no acumular ira sino gestinarla adecuadamente en cada momento, no guardar resentimientos o aplazar temas que te provocan malestar ya que si los guardas demasiado tiempo puede echarse a perder como una comida o fruta cualquiera, evitando que te la puedas comer posteriormente.

Otra herramienta para evitar la ira es no comprometer nuestra estima en cada cosa que hacemos ya sea conflictos, discusiones o disputas profesionales evitando la mentalidad competitiva donde queremos salir ganadores siempre. Tenemos que aprender a gestionar nuestras frustraciones de manera saludable aceptando que no siempre ganamos en todo y que la causa de algunos fracasos no siempre están relacionados con nuestra persona.

También es recomendable no permanecer al lado de personas irritantes o tóxicas que suelen robarnos nuestra energía para pensar con claridad y racionalidad en las cosas que nos pasan.

En definitiva, la ira es una energía que si aprendemos a redireccionarla y controlarla en objetivos y planes para nuestra visa puede ser un buen ejercicio de aprendizaje y autocontrol que demuestre la superioridad de la racionalidad humana frente a los instintos biológicos que nos preceden en nuestra escala evolutiva.

 

A continuación, os dejamos algunos enlaces a nuestro canal de Youtube con nuestros videos semanales:

https://www.youtube.com/channel/UCyWj6bi7JQCcf3DWqlPryVg

 

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  1. 25 marzo, 2017 at 12:36 pm

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